General05 Ene 2009 06:13 pm

Pero mientras tanto puedes seguir encontrándonos en la dirección antigua:

http:\\revoloteos.blogspot.com

Ya os invitaremos a champán cuando inauguremos la nueva página (virtual, por supuesto).

R. & M.

Turquía31 Dic 2008 04:53 pm
Continuamos la entrada anterior de Estambul, y seguimos todavía sin salir del distrito de Eminönü, el corazón de la ciudad situada en el interior de las Murallas de Constantino.
Si en el post anterior nos centramos en la zona de Sultanahmet, el extremo oriental que da al Bósforo, ahora nos trasladamos hacia el interior del distrito, para visitar otros de los lugares más interesantes de la ciudad.

La primera parada es el famosísimo Gran Bazar de Estambul, uno de los mayores del mundo. Este complejo de más de 58 calles techadas e interconectadas recibe casi medio millón de habitantes cada día.

Aunque impresiona un poco entrar a tal tumulto por unas puertas vigiladas por guardias armados, no es tan fiero como lo pintan. Nuestra experiencia es que el grado de insistencia de los vendedores no es tan fuerte como el del Bazar Egipcio, donde sí llega a ser un poco incómodo el simplemente pasear echando un vistazo a las cosas.

En las tiendas, agrupadas por zonas según las mercancías, puedes encontrar infinidad de prendas de ropa, joyas, especias o alfombras.

Lo que son las cosas. Quién nos iba a decir a nosotros que el Gran Bazar estaba techadito, tenía aire acondicionado, vigilancia en las puertas… Infinitamente más cómodo que el Rastro de Madrid.

Muy cerca se encuentra la Universidad de Estambul, que data de mediados del siglo XIX. La madraza (escuela teológica) que se considera como su precursora fue fundada por Mehmet II nada más conquistar la ciudad en 1453 en este mismo lugar.

Portada de la universidad de Estambul.

Situada en los propios jardines de la Universidad de Estambul se encuentra la Torre Beyazit. Esta torre, de 85 metros de altura, fue contruida por el sultán Mahmud II a principios del siglo XIX como torre de vigilancia frente a incendios.

El fuego llegó a ser una importante amenaza para Estambul, y causó numerosos desastres. Tal es así que la actual torre de piedra vino a sustituir hasta a tres torres anteriores de madera que fueron arrasadas en incendios incontrolados o revueltas populares.

En esa época, la ciudad se encontraba permanentemente vigilada por tres torres, la Torre Beyazit, la Torre Gálata y la Torre Icadiye, situadas en elevaciones estratégicas. Cuando se avistaba un fuego, se transmitía la información con un código de cestas (por el día) y lámparas de colores (noche) que inmediatamente informaban el distrito afectado.

Actualmente se usa como torre de vigilancia y como emisora de información metereológica y marítima sobre el Cuerno de Oro.

Caminando hacia el norte se encuentra la hermosa Mezquita de Suleiman.

Una de las más bellas de la ciudad, y la segunda más grande, fue mandada construir por el sultán Suleiman I el Magnífico en 1550 en la cima de una de las colinas de Estambul. El arquitecto fue uno de los más famosos de todo el arte otomano, Mimar Sinan, quien intentó hace una mezquita que comparase en armonía y belleza con la bizantina Santa Sofía.

Inspirado probablemente por los movimientos artísticos europeos (era contemporáneo de Miguel Ángel y Juan de Herrera entre otros), buscó un refinamiento de líneas y una decoración interior sutil y proporcionada. No obstante, con la cúpula más alta hasta la fecha de todo el imperio otomano, recurrió a una concepción arquitectónica totalmente nueva en el arte bizantino: escondió ingeniosamente los contrafuertes necesarios para soportar su peso en las paredes exteriores, usando para ello unas galerías de columnas laterales.

En el jardín exterior puede visitarse el mausoleo de Suleiman I y su esposa Roxelana, así como la propia tumba del arquitecto Sinan.

El edificio sufrió varios incendios y derrumbes, y no fue restaurada a su forma original hasta 1956. Cuando fuimos nosotros (verano de 2008) el interior estaba en obras, y sólo era accesible al público un pequeño ala lateral.

Esta era la única zona visitable por esas fechas. El esquema de colores rojo-blanco nos recordaba a la Mezquita de Córdoba.

Su ubicación en una colina le hace dominar todo el ajetreado panorama de la orilla sur del Cuerno de Oro.

Continuando el trayecto hacia el norte en dirección al Cuerno de Oro nos encontramos con el segundo bazar cubierto más grande de la ciudad, el Bazar de las Especias o Bazar Egipcio.

La palabra turca para Egipto y Cereal es la misma (misir), por lo que no está claro si el nombre le viene por las especias egipcias o por los cereales que se vendían aquí originariamente .

Fue construido como parte del complejo de la Mezquita Nueva, y nuestra experiencia es que es bastante más incómodo (aunque mucho más pequeño que el Gran Bazar). El acoso es bastante mayor, y tampoco se encuentran muchas más cosas que en el otro (salvo que quieras comprar pescado, cosa que no vimos en el Gran Bazar y sí en este). Nosotros hicimos una visita rápida, compramos un par de tipos de curry y salimos pitando esquivando a los vendedores que se te interponían y te intentaban impedir ir en otra dirección que no fuera su tienda.

Foto típica de Estambul. Los montoncitos de colores con infinidad de especias.

Como decíamos, el bazar se encuentra al lado de la Mezquita Nueva, un calificativo que sólo en esta ciudad se le puede aplicar sin sonrojarse a un edificio de más de 400 años de antigüedad.

Iniciada su construcción por un aprendiz de Mimar Sinan en 1597, lo polémico de su ubicación (entonces el barrio era de mayoría judía) y lo costoso de las obras hizo que, tras varios abandonos, la mezquita no se terminara hasta 1665.

Situada estratégicamente en el Cuerno de Oro, justo donde el Puente Gálata une las dos partes europeas de la ciudad, su visión desde el puente con Santa Sofía y el Palacio Topkapi al fondo es un clásico de las panorámicas locales (El Topkapi está a la izquierda, en esta imagen no sale).

El puente sobre el Cuerno de Oro más cercano al Bósforo, que conecta los barrios de Karaköy y Eminönü, es el llamado Puente Gálata.

Este es uno de los lugares más concurridos de la ciudad, y consecuentemente también es donde nosotros encontramos una mayor cantidad de vendedores ambulantes de todo tipo, mendigos y niños acosadores que pueden llegar a ser bastante insistentes.

Se puede atravesar por la parte superior, por donde circulan los coches y se sitúa la miríada de pescadores que aparece por allí todos los días, o por la inferior, una galería repleta de cafés de dudoso precio y/o gusto.

Vista de la cubierta del puente, con el barrio de Karaköy y la Torre Gálata al fondo.

La orilla sur del Cuerno de Oro a su paso por el Puente Gálata es un bullicio constante de vendedores, turistas y barcos-barbacoas. Cuidado con las indigestiones…

Al norte del puente, en el barrio de Karaköy, el panorama se encuentra dominado por la silueta de la Torre Gálata.

Fue construida en por los genoveses en 1348 bajo el nombre de Torre de Cristo, siendo una de las torres de defensa de la ciudadela genovesa que había en la orilla opuesta a Constatinopla. llamada Gálata.

La torre tiene unos 67 metros de altura incluyendo el cono superior, y se encuentra en una colina a unos 35 metros sobre el nivel del mar. La parte superior alberga un club nocturno y un restaurante con unas espléndidas vistas de la ciudad (o eso dicen).

Continuando por el barrio de Karaköy hacia el norte, y siguiendo la avenida que va paralela al Bósforo, nos encontramos con el Complejo Kiliç Ali Pasha, diseñado por un nonagenario Mimar Sinan en la década de 1580. Originariamente estaba en la costa, pero el terreno adyacente se fue ganando al mar y ahora se encuentra rodeado de edificios.

Como la mayor parte de las mezquitas otomanas, el edificio se concibe como núcleo de una institución mayor que contiene un hamam (baños turcos), una madraza (escuela teológica), un mausoleo y una fuente. Muchas otras mezquitas incluían además instituciones de caridad, hospitales o mercados.

El complejo recibe el nombre del Capitán General de la Marina otomana de la época, Kiliç Ali Pasha, de origen calabrés. Gobernador entonces de la Argelia otomana, el propio Cervantes (quién lo conoció durante su cautiverio por los piratas de la Berbería) se refiere a él en Don Quijote como Ucciali, el último gran corsario.

Incluso, el investigador turco Nuri Ileni va más allá, pues tras investigar los documentos fundacionales del complejo afirmó que uno de los esclavos que construyó el complejo fue el propio Miguel de Cervantes. Aunque la falta de más referencias en este sentido no nos deja muy convencidos.

Imagen de la Mezquita, considerada una versión reducida de Santa Sofía, con la Fuente Tophane en primer plano.

Nuestra última parada la realizamos en las cercanías de este complejo, donde se encuentra la hermosa Mezquita Nusretiye.

Alejada de los circuitos comerciales, su estilo barroco la hace única en la ciudad.

Por la noche la vista es impresionante. En lo alto de una colina que baja hacia el Cuerno de Oro, si la conseguís pillar con la Luna justo detrás al anochecer (lástima que fuéramos en coche y no pudiéramos pararnos a hacer fotos), os aseguramos que la instantánea es espectacular. Paco, ¡toma nota!

Además de la omnipresente Wikipedia, para documentarnos hemos encontrado este interesante artículo sobre las mezquitas de Sinan en Estambul.

Holanda30 Dic 2008 03:05 am
En el centro del triángulo que forman Utrecht, La Haya y Rotterdam se encuentra Gouda, ciudad del que toma nombre el famoso queso. Es una bonita ciudad, con un casco histórico pequeñito y muy cuidado, y que bien vale una parada.
En la plaza del mercado se encuentra el ayuntamiento de estilo gótico. Es uno de los más antiguos de Holanda, construido a mediados del siglo XV. Restaurado en varias ocasiones, la escalinata data del siglo XVII. Es la imagen más característica de la ciudad y el punto central. A su alrededor se monta todos los sábados por la mañana un mercado donde comprar desde quesos (qué raro…) hasta ropa (no sabemos si con olor a queso o no).

El Ayuntamiento se encuentra aislado en medio de la Plaza del Mercado.
A los más observadores: en efecto, esta foto la tomamos otro día. Uno de los pocos que tuvimos sol en Holanda durante dos meses de estancia…

Cerca se encuentran otros dos de los edificios más emblemáticos de la ciudad. El Peso público (Waag) y la Iglesia de San Juan Bautista. El primero, contruido en el siglo XVII, era el lugar público donde se pesaban los quesos, lo que para la economía de un país que se basaba (es un decir) en embarcar quesos y venderlos por todo el mundo no era una actividad secundaria.

El Peso Público. Por aquí han pasado más quesos que por todos los capítulos de Tom & Jerry.

La Iglesia de San Juan Bautista, con 123 metros de largo, es la iglesia de mayor longitud de toda Holanda (ojo, longitud, no altura, que esta gente es muy de marcarlo todo con récords). La estructura actual se reconstruyó tras un terrible incendio en 1552 como iglesia católica. Cuando 20 años después la ciudad abrazó el Protentantismo fue respetada, aunque se eliminaron sus estatuas y altares. Las hermosas vidrieras no fueron retiradas y han sobrevivido hasta nuestras fechas. Actualmente están reconocidas como unas de las más importantes del país.

La iglesia se encuentra incrustada en un laberinto de callejuelas, lo que hace difícil darse cuenta de su tamaño. Hemos encontrado este modelo donde podéis ver la curiosa forma que tiene y que la hace ser la más larga de los Países Bajos.

Uno de los rincones más bonitos de la ciudad se encuentra en la curva que da el canal del río Gouwe en el centro. Allí se encuentra la iglesia neogótica de Gouwekerk, construida en 1904.

Este rincón de la ciudad es espectacular. La iglesia, aunque moderna, realmente conforma una imagen muy bonita.

Sin embargo la ciudad también esconde tesoros fuera del casco histórico. Tiene barrios muy cuidados, con paseos muy agradables y algunos parques que son una delicia.

El Van Bergen IJzendoornpark (menos mal que no hay que pronunciarlo) presentaba unos tonos otoñales muy bonitos.

Cómo no, las flores no faltan en ningún rincón de este país. Aunque estén congeladas (como estábamos nosotros…)

Pero atención amantes de los quesos (entre los que nos incluimos). Tenemos que haceros una revelación.

Muchos de vosotros habréis sonreído al escuchar la palabra Gouda. Una parte sustancial de vosotros sabría que esos quesos son originarios de Holanda. Algunos sabrían también que el nombre lo obtienen de la ciudad que los popularizó, y que los mandaba en barcos a recorrer mundo. Pero seguro que muchos desconocíais que en realidad Gouda… ¡se pronuncia Jauda! (o algo así).

¡Horror! ¡Anatema! Entiendo vuestra conmoción. ¿Cómo volver a pedirlo en los mercados? ¿Seguiremos diciendo Gouda, aún con el remordimiento de que el queso al oírlo se revolverá en su envase? ¿Nos arriesgaremos a decir Jauda, sabiendo que a la tercera tendremos que explicar que en realidad nos referimos al Gouda pero que, claro, como personas de mundo que somos lo pronunciamos en un pulcro holandés?

Pero claro, qué se puede esperar de una gente que cuelga quesos de las calles como si fueran farolillos…

La gente pasaba por debajo tan tranquila, lo que nos hace sospechar que son de cartón piedra. Pero con esta gente nunca se sabe…

Alemania01 Dic 2008 03:03 pm
Con casi un millón de habitantes, Colonia es la cuarta ciudad más poblada de Alemania, además de una de las más antiguas. Su principal reclamo es la impresionante catedral gótica, el monumento más visitado del país.

El origen de este magnífico edificio es curioso. En 1164, el arzobispo de Colonia llevó a la ciudad los que decía eran los huesos de los Tres Reyes Magos. Sobra decir que la ciudad se convirtió entonces en un importante (y lucrativo) centro de peregrinación a nivel europeo, por lo que el incendio que sufrió la antigua catedral en 1248 posibilitó la construcción de un templo más acorde con la importancia del lugar. Tal fue la importancia de este hecho para la ciudad, que el escudo de armas de la misma presenta tres coronas por los Tres Reyes Magos.

La construcción comenzó en el mismo 1248, y, tras varias interrupciones, fue completada en 1880, más de 600 años después.

La lista de hitos arquitectónicos que ostenta es impresionante. La relación altura/anchura de su coro es la mayor de cualquier iglesia medieval. Las espiras de sus torres son las segundas más altas de cualquier iglesia (sólo superadas por las de la Catedral de Ulm). Posee, así mismo, la mayor fachada de cualquier iglesia del mundo, y hasta la finalización del Monumento a Washington en 1884 fue la estructura más alta del planeta.

La altura de las bóvedas es realmente impresionante.

La Catedral sobrevivió milagrosamente a los masivos bombardeos aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Actualmente es una atracción turística de primer orden, y la intensiva restauración que se ha realizado del centro de la ciudad hace de la zona comprendida entre la Catedral, el Puente de Hohenzollern y la Iglesia de Gran San Martín un sitio digno de visitar.


Detrás de la Catedral se encuentra el Puente Hohenzollern sobre el río Rin. Este puente ferroviario, reconstruido tras la Segunda Guerra Mudial, pone una nota industrial sobre el fondo gótico de la Catedral conformando la imagen típica de la ciudad.

La ciudad alberga también varias iglesias románicas restauradas de gran belleza. Dañadas durante la Guerra, han sido reconstruidas poco a poco. La más impresionante es, quizás, la Iglesia de Gran San Martín. Con una hermosa y característica torre, se yergue cerca de la Catedral con vistas al río Rin.


Su silueta detrás de los pequeños edificios de colores (reconstruídos todos según el modelo de la ciudad anterior a la Guerra) es una estampa típica muy bonita.

Cerca de la Catedral se encuentra la bonita Iglesia de San Andrés, del siglo XIII, con elementos románicos y góticos.

La torre del ayuntamiento antiguo data de principios del siglo XV.

La torre Malakoff también sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Ahora es un punto de referencia vital en la ciudad: está justo al lado del Museo del Chocolate.

Pero amigos, no todo es arte y arquitectura en Colonia. También se encuentra el amor (a la comida). Aunque íbamos prevenidos por un amigo alemán de que la capital del codillo es Munich, no es difícil encontrar sitios para degustar este delicado plato en el paseo que discurre por la orilla del río. Acompañado de la cerveza local (Kölsch) y de un buen Apfelstrudel de postre, alegra el día a cualquiera. Y te evita comer hasta el día siguiente. ¡Todo son ventajas!

Holanda22 Nov 2008 04:40 pm
A unos 10 kilómetros al norte de Amsterdam se encuentra una de las atracciones turísticas más visitadas del país: Zaanse Schans.
Y es que no nos engañemos. El sitio está muy cuidado y es realmente bonito, pero es un parque temático que vive de cazar autobuses de turistas. Te hablan de autenticidad y de costumbres ancestrales, pero terminas con agujetas en los brazos de sacar la cartera del bolsillo.

En esta aldea hay varios molinos (en un excelente estado de conservación) que en su día se dedicaron a la obtención de yesos o pigmentos para la ropa. Hoy en día su giro debe hacer algún efecto similar al del hipnosapo, y termina atrayendo a todos los autobuses que se encuentran en un radio de 10 kilómetros a la redonda.

Vista general de la zona más famosa de la aldea.

Uno de los molinos, llamado “El Gato”, es visitable y resulta muy interesante adentrarse ente los crujidos de sus engranajes de madera mientras muelen piedras ante una multitud de japoneses con los ojos como platos (es un decir).

Este es el molino “El Gato”, visitable hasta las entrañas.

El funcionamiento entre crujidos de estos enormes engranajes es realmente espectacular.

Hablar de la no contaminación y autenticidad del lugar es hacerte comulgar con ruedas de molino (¡qué bien traído!). Realmente no sabemos si la piedra que molía tenía algún interés industrial, pero si es sólo por motivos didácticos, podrían probar a moler otra cosa que no llenara todo el ambiente de polvo calizo… sales escupiendo pelotas de polvo como puños.

La aldea tiene rincones muy bonitos, puedes ver pequeños corrales y huertos, y pasear entre gallinas y vacas que te miran con un interés desaforado.


El pueblo tiene una zona turístico-comercial con multitud de tiendas (más que habitantes, seguro) y exposiciones variopintas. Desde salas de elaboración de quesos dignas de la Cenicienta hasta demostraciones de fabricación de zuecos, ese infravalorado zapato multiusos que la gente se lleva a puñados (y lo peor es que buscan hasta sus números, ¿realmente alguien se lo pone cuando vuelve a su casa?).

¡Tacháaaan! Señora, ¿cómo ha podido sobrevivir en Tokyo sin un par de zuecos?


El lugar realmente te transporta a varios siglos atrás. Sobre todo cuando ves carteles de salidas de emergencia en el interior de un molino.

Turquía31 Oct 2008 11:50 am
Sin ninguna duda, una de las ciudades que más ganas teníamos de conocer de todo el planeta era Estambul. Se nos había resistido a un par de intentos anteriores porque no queríamos ir a Turquía sin tiempo de hacer un viaje por el interior del país, así que hemos estado mirándola de reojo hasta que por fin nos cuadraron las fechas.
Solamente los nombres de la ciudad (Estambul, Constantinopla, Bizancio) son tan evocadores, que hay que admitir que las expectativas eran muy altas. Y en nuestro caso las cumplió sobradamente.
Aunque el centro es relativamente pequeño y son accesibles a pie la mayoría de lugares de interés, Estambul es una megalópolis de tales dimensiones que volviendo en coche desde Ankara recorrimos casi 30 km para llegar al centro. Y no vamos a resistirnos a la tentación de caer en el tópico de decir que “no en vano es la única ciudad del mundo situada en dos continentes (Asia y Europa)”. Hala. Es lo que hay.
El centro de la ciudad (al menos el centro turístico) es el barrio de Sultanahmet, situado en una península rodeada por el mar de Mármara al sur, el estrecho del Bósforo al este y el Cuerno de Oro al norte. De todos los sitios donde hemos estado, es el lugar que en menos espacio alberga la mayor colección de maravillas históricas. Todo lo que vamos a mostrar en esta entrada, y la mayoría de lo de la segunda parte, se encuentra en este barrio, a pocos minutos andando uno de otro.
Aunque es difícil ordenarlas por importancia, quizá la más espectacular sea la Iglesia de Santa Sofía. Inaugurada por el emperador Justiniano en el año 537, es una obra maestra del arte bizantino. Como buenos herederos del arte romano, los bizantinos crearon una auténtica maravilla de la ingeniería.

A mediados del siglo XV, cuando los otomanos conquistaron definitivamente Estambul, conviertieron la catedral en una mezquita. Su aspecto original lo podéis ver aquí.

Durante casi 1000 años fue la mayor catedral del mundo (hasta la construcción en 1520 de la Catedral de Sevilla).

Los mosaicos que conserva la iglesia son impresionantes. Este, llamado Deësis, perteneciente al siglo XIII, está considerado una de las cumbres del arte bizantino.

Separada de Santa Sofía por una zona ajardinada se encuentra la hermosa mezquita que el sultán Ahmed I mandó construir como contrapartida islámica en el siglo XVI, la Mezquita Azul. Es la primera mezquita de Tuquía, y recibe ese nombre por los 21.043 azulejos azules de Izmir (Esmirna) que decoran su interior.

El número de alminares está relacionado con la importancia de quién mandara construir la mezquita, y de hecho sólo podían tener cuatro o más de ellos las mezquitas encargadas por el sultán. Esta es la única de Estambul que tiene seis.

La concurrida plaza entre Santa Sofía y la Mezquita Azul es un buen sitio para descansar tomando una taza de té de los puestos cercanos.

Aunque bellamente decorada, soporta el peso de su gran cúpula por cuatro gigantescas columnas de pata de elefante, lo que le da un aspecto menos grácil que su vecina Santa Sofía a pesar de ser casi un milenio más moderna.

El palacio Topkapi fue mandado construir en el siglo XV por el sultán Mehmed II tras conquistar Estambul para los otomanos. Fue la residencia de los sultanes durante los siguientes cuatrocientos años, y se convertió en un icono del lujo y la belleza misteriosa de esta civilización oriental.
Este monumental complejo, conocido también como el Palacio del Serrallo, ha sido inmortalizado en todas las artes (óperas, novelas…). En los distintos edificios que lo componen, rodeados de bellos jardines, se han instalado múltiples exposiciones relacionadas con la vida y el funcionamiento en el palacio, con lo que una visita exhaustiva puede requerir casi un día completo.

El complejo palaciego se encuentra sobre una colina que domina la entrada al Estrecho del Bósforo.

La restauración de los edificios aún no está terminada, pero el sitio es espectacular.

La zona más visitada es la correspondiente al Harem. Resulta muy interesante una guía que explique los pormenores de su organización, una auténtica mini sociedad dentro de la corte.

Con el objetivo de asegurarse una buena provisión de agua durante posibles asedios, los bizantinos construyeron hasta 60 cisternas por toda Constantinopla. Cerca de Santa Sofía se encuentra la conocida como Cisterna de la Basílica, la mayor de todas ellas.

Fue construida en el año 532, usando 336 columnas provenientes de diversos templos paganos de Anatolia, y ocupa una superficie de 10.000 metros cuadrados.

Como curiosidad, la cisterna es unode los escenarios donde transcurre la película de James Bond Desde Rusia con amor.

Con 8 metros de altura, tiene capacidad para 30 millones de litros.

En un extremo hay dos capiteles con forma de cabeza de Medusa en extrañas posiciones. Al parecer no está claro quién las puso allí ni porqué las colocó invertidas o de lado.

Al lado de la Mezquita Azul están los restos del Hipódromo. El origen de este circuito de carreras de caballos se remonta a los primeros años de la ciudad, cuando era conocida como Bizancio. Construido en el año 203 por el emperador Septimio Severo, sería Constantino el Grande quien, en su empeño por engrandecer la ciudad al trasladar el gobierno a la misma un siglo después, lo modificó hasta dotarle de 450 metros de largo y 130 de ancho. Llegó a tener capacidad para 100.000 personas.

Actualmente el hipódromo no está apenas excavado. A lo largo de su recorrido hay un paseo en el que se pueden apreciar restos griegos, egipcios y romanos.

Uno de ellos es el Obelisco de Tutmosis III. Traído por Constantino en el año 390 desde Egipto para decorar el Hipódromo, fue colocado en el interior del circuito. Hecho de granito rosa, se erigía originalmente en el Templo de Karnak en Luxor, donde lo mandó colocar Tutmosis III en el año 1490 antes de Cristo.

A pesar de tener 3.500 años de antigüedad, su estado de conservación es excelente.

La Iglesia de Santa Irene, en los exteriores del Palacio Topkapi, fue la primera iglesia jamás construida en Constantinopla. Mandada edificar por Constantino I en el siglo IV, fue la sede del Patriarcado hasta la finalización de la cercana Santa Sofía.
Aunque ha sido restaurada y ampliada en varias ocasiones, tiene la particularidad de no haber sido nunca convertida en mezquita por los musulmanes, siendo la única iglesia bizantina de la ciudad que tiene su atrio original. El interior, abierto actualmente como museo, está decorado con frescos y mosaicos del siglo VIII encargados por Constantino V.

Al parecer el interior es muy interesante, pero después de una mañana entera pateando el Palacio de Topkapi puede ser una decisión difícil…
Bélgica11 Oct 2008 03:55 pm
Año y medio después, y de nuevo por motivos laborales, volvemos a Bruselas. A nosotros personalmente es una ciudad que nos encanta. Prometemos que no es por el olor a azúcar que inunda las calles del centro… (o al menos no sólo por eso).

Y como además hemos visitado un par de sitios nuevos, ya teníamos la excusa perfecta para meter un post como quién no quiere la cosa.

¿Cómo podíamos volver a Bruselas y no visitar la Catedral de San Miguel…?

Imagen de la plaza de Saint Cathérine, uno de nuestros rincones favoritos de Bruselas.

Detalle de la fuente en la plaza de Saint Cathérine.

La Porte de Hal, al sur del centro de la ciudad, es lo único que queda de las murallas que rodeaban la ciudad en el sglo XIV. Era una de las espinitas que teníamos clavadas del viaje anterior, un sitio precioso al que no pudimos ir por falta de tiempo.

Practicando con la nueva cámara de fotos en el Palacio de Justicia “casi” sin andamios ya 20 meses después.

Una bonita fuente en los jardines del Parlamento.

Los exteriores del Jardín Botánico, cerca de la Estación del Norte, son un agradable sitio para echar la tarde.

Un sitio que nos encantó para pasear tranquilamente: el Bosque de Soignes, en el camino que va de Bruselas a Waterloo.

Turquía26 Sep 2008 04:05 pm
Cerca de la actual población de Selçuk se encuentran una de las ruinas más impresionantes de toda Turquía y, en general, del Mediterráneo: la ciudad de Éfeso.
Esta ciudad, que prosperó principalmente bajo el Imperio Romano, remonta sus orígenes hasta el siglo XI a.C., habiendo dado al mundo griego uno de los más grandes filósofos clásicos, Heráclito.

La importancia histórica de la zona es indiscutible: albergó una de las siete maravillas del mundo antiguo (el Templo de Artemisa), una de las siete iglesias de Asia nombradas en el Libro de las Revelaciones de la Biblia, fue el sitio donde pasó sus últimos años San Juan (y, según dicen, también la virgen María), e incluso fue el punto de partida de la flota que Marco Antonio y Cleopatra comandaron en su famosa derrota frente a Octavio en Actium.
El Gran Teatro romano, de casi 2000 años de antigüedad, fue construido aprovechando la ladera de una colina.

Con capacidad hasta para 25000 personas, aún se usa en ciertas representaciones. Es una construcción realmente espectacular.

El Templo de Adriano, de estilo corintio, es una de las atracciones de la ciudad.

Detalle de Medusa en el Templo de Adriano.

El símbolo de la ciudad es, con razón, la impresionante Biblioteca de Celso. Construída a principios del siglo II d.C., llegó a albergar más de 12000 pergaminos.

No te engañan cuando te dicen que es una de las mayores atracciones turísticas de Turquía. Su proximidad al mar hace que sea un punto de visita de muchos cruceros.

Las vistas desde el nacimiento de la Vía de los Curetes, con la Biblioteca al final, es alucinante.

La Calle del Puerto llegó a ser la más importante de la ciudad. En el siglo V d.C. llevaba canales y alcantarillado subterráneo, y estaba iluminada por más de 50 faroles, con tiendas y termas a los lados y columnas triunfales en ambos extremos. Sin embargo, el retroceso del mar en los primeros siglos de nuestra era marcó el comienzo de la decadencia de la ciudad. Actualmente la costa se encuentra en Pamucak, a unos kilómetros al oeste.

Las Casas de los Patricios son, después de las de Pompeya, las casas romanas mejor conservadas del mundo. Aunque hay que pagar una entrada aparte, vale la pena verlas, con las paredes aún pintadas y los suelos llenos de mosaicos.

Ahora bien… Éfeso en agosto one more time? ¡Jamás!

Turquía24 Sep 2008 07:20 pm
En el punto medio de la costa egea turca se encuentra la pequeña península de Çeşme (léase Cheshme). La población principal, del mismo nombre, es un bonito puerto con un fuerte genovés y un agradable paseo marítimo.

Al parecer las condiciones de sus playas son óptimas para la práctica del surf, y la península es un hervidero de surfistas llegados de todo el mundo. Además, el hecho de estar a menos de una hora en coche de Esmirna hace que sea el destino principal de veraneo de sus habitantes, por lo que en verano puede ser complicado encontrar hueco.

Sin embargo, a pesar de la fama que tiene la península como destino turístico nacional, a nosotros nos decepcionó un poco. Las playas son transparentes y tranquilas, pero la arena es bastante basta. Las instalaciones tienen estándares de calidad bastante mediocres (salvo que te vayas a un carísimo hotel boutique de Alaçati), y los restaurantes tienen más de caza-turistas que de auténticos restaurantes portuarios. No pudimos evitar sentirnos como en una versión cutre de la maravillosa Chania, una de nuestras ciudades más añoradas…


La playa de Çiftlikköy, a un par de kilómetros al oeste de Çeşme, es de las más recomendables del lugar.


A tan solo 8 Km se encuentra la isla griega de Quíos, visible desde cualquier punto de la zona.


Prácticamente cada día en Turquía te sorprendía alguna costumbre local. En esta zona al menos, era típico encontrarse a gente vendiendo mejillones hervidos con limón listos para ser devorados.


El cercano pueblo de Alaçati es más exclusivo, pero la playa es muy pequeña y no da mucho juego si no vas a hacer windsurf.


Resulta impresionante ver la pequeña bahía de Alaçati repleta de velitas, con el agua cambiando de color según la profundidad de la zona.

Turquía23 Sep 2008 06:09 pm
Al pocos kilómetros al oeste de Denizli se encuentran los espectaculares restos de la ciudad griega de Afrodisias.

En esta ciudad se desarrolló un culto único en el mundo a Afrodita, la diosa griega del amor. Al igual que Artemisa, con un importante culto en Éfeso, esta deidad guarda relación con la antigua diosa anatolia de la fertilidad, Cibeles.

La ciudad se encontraba cerca de una cantera de mármol de excelente calidad, por lo que desarrolló una escuela de escultura que en el período romano se hizo famosa en todo el imperio. No en vano, se han encontrado reproducciones de la imagen local de Afrodita en zonas tan distantes como Portugal, y en el yacimiento se han desenterrado infinidad de estatuas y estudios escultóricos.

Sin embargo, cuando el imperio romano se convirtió al cristianismo, se hicieron esfuerzos por eliminar el carácter orgiástico y pagano del pasado de la ciudad. Se cambió el nombre por el de Stauropolis (Ciudad de la Cruz), el Templo de Artemisa se convirtió en una basílica y se estableció en la ciudad la sede de un arzobispado.

Situada a la entrada de la ciudad se encuentra el tetrápilo, la Puerta Principal. Bastante bien conservada, su característica imagen en una pequeña pradera y con las montañas al fondo se ha convertido en la seña de identidad del yacimiento.

Al parecer en primavera brotan a su alrededor las amapolas, formando una estampa muy bonita. Cuando nosotros llegamos, en pleno Agosto y bajo un sol abrasador, quedaban más bien pocas…


La construcción más importante de la ciudad es el Templo de Afrodita, bastante alterado tras su reconversión en Basílica en el siglo VI. Resulta curiosa la vida de estas piedras: de ser escenario de orgías en honor a Afrodita a formar parte de una basílica. Qué cosas…


El Bouleuterion, un foro de discusión pública, se ha conservado extraordinariamente bien, ya que pasó casi un milenio sepultado por una capa de barro. Aún conserva los colores negros y blancos de los mármoles originales.


El estadio data de finales del siglo II d.C.. A pesar del tiempo transcurrido, aún resulta impresionante pasear por la arena. Con sus 270 metros de longitud, es uno de los más grandes y mejor conservados del mundo clásico.


Vista del teatro, con capacidad para 7000 personas en asientos individuales.


Restos del Palacio Episcopal.

El momento de gloria de los atletas al saltar a la arena del estadio

Escenas reales de una desgarradora carrera.


Desde el párking hasta el yacimiento se va así de cómodo y elegante. No apto para posaderas delicadas…

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